El XII Informe ClosinGap: “Coste de oportunidad de la brecha de género en el medio rural”, elaborado por CaixaBank, señala que la brecha de género se intensifica en el mundo rural. El estudio advierte que se observa una mayor precariedad laboral, infrarrepresentación en la toma de decisiones y peor conciliación, al tiempo que la tasa de temporalidad es del 60,9% y la tasa de parcialidad se sitúa en el 13,9%. Además, el documento muestra que nuestro país ocupa las posiciones de cola en Europa en cuanto a inclusión del talento femenino en el mercado laboral rural.

El último informe del clúster ClosinGap, elaborado por CaixaBank en colaboración con Analistas Financieros Internacionales (Afi), busca conocer en profundidad la realidad de las mujeres en el medio rural. La primera conclusión a la que arriba la investigación es que las mujeres fuera de la ciudad se enfrentan a una doble desigualdad: la primera, asociada a su entorno de residencia en términos de oportunidades laborales, acceso a servicios y conectividad física y digital; y, la segunda, provocada por el hecho de ser mujer. La lectura interseccional que realiza la investigación cruza dos variables centrales para analizar una problemática compleja: el género y el hábitat.

La investigación explica que las barreras que supone en el ámbito laboral vivir en un medio rural se ven magnificadas cuando interactúan con la variable género, en particular en tres aspectos: mayor precariedad en el empleo, infrarrepresentación en la toma de decisiones en el ámbito rural y mayor desequilibrio en la conciliación. Como consecuencia, se observa que la participación y contribución plena de las mujeres rurales a la generación de las rentas del trabajo se ve limitada, lastrando el desarrollo económico y el bienestar de las personas tanto en el entorno rural como en el conjunto de la sociedad.  Concretamente la investigación advierte que el coste de oportunidad de la brecha de género en el medio rural asciende, como mínimo, a 38.500 millones de euros, es decir, el equivalente al 3,1% del PIB de 2019.

Según el estudio ‘Coste de oportunidad de la brecha de género en el medio rural’, la pérdida de peso de la población rural en los últimos años en España se debe, en gran parte, al menor crecimiento de la población femenina rural. A esto contribuye la menor tasa de permanencia femenina en el mundo rural. La investigación analiza que, en este contexto, el envejecimiento de la población femenina en el ámbito rural es más intenso: si en zonas urbanas las mujeres de 65 años o más representan el 21,3%, el porcentaje aumenta hasta el 22,1% en el medio rural (frente al 18,2% de los hombres rurales). Este mayor envejecimiento de la mujer en el entorno rural impacta en una mayor tasa de dependencia, es decir, la carga soportada por la población en edad de trabajar para mantener a las personas mayores de 64 años.

Ante esta realidad demográfica, el estudio de CaixaBank y Afi profundiza en qué medida la masculinización, el envejecimiento y el éxodo rural inciden en las brechas de género en el empleo, la toma de decisiones y la conciliación en el mundo rural. Luego de un exhaustivo análisis, la primera conclusión, tras indagar acerca de las condiciones laborales de las personas ocupadas, es que la situación de precariedad se acentúa en el medio rural cuando se mide con perspectiva de género, siendo la temporalidad (entendida como duración del contrato) y la parcialidad (jornada laboral completa o parcial) de los contratos mayor para las mujeres que para los hombres.

El estudio analiza los ámbitos laborales en los que se da esta realidad. Al respecto muestra que esta mayor precariedad de la mujer rural se da en un contexto de mercado laboral agrícola nacional en las posiciones de cola en Europa en cuanto a inclusión del talento femenino. En concreto, los datos revelan que España es el quinto país europeo con la tasa de actividad rural femenina más baja; es el tercero de Europa con la tasa de empleo rural femenino más baja y el segundo con mayor tasa de paro femenino rural.

La conciliación también es una asignatura pendiente en el mundo rural según muestra el informe de ClosinGap. Sobre este punto, otra de las conclusiones que se desprenden de la investigación es que la doble jornada laboral de la mujer se intensifica en el mundo rural. Mientras que el promedio nacional muestra que las mujeres dedican a actividades relacionadas con el hogar y la familia 4 horas y 29 minutos al día, la mujer en el ámbito rural incrementa este tiempo hasta 4 horas y 43 minutos diarios. En comparación con el hombre rural, las mujeres rurales dedican 2 horas y 7 minutos más al día, lo que eleva el cómputo total a 32,5 millones de horas dedicadas por las mujeres rurales (frente a los 14,7 millones de horas de los hombres rurales).

Las mujeres también se encuentran infrarrepresentadas y alejadas de la toma de decisiones en el ámbito rural. Las y los investigadores responsables del estudio sostienen que tradicionalmente, las mujeres en el mundo rural han compartido las labores del trabajo agrario con los hombres, pero careciendo de los mismos derechos y obligaciones derivados de la gestión. Su trabajo ha sido considerado como mera “ayuda familiar”, carente de reconocimiento social, económico o profesional. Además, la titularidad de las explotaciones ha tendido a recaer por herencia sobre los varones, lo que ha contribuido a la masculinización de la titularidad de la explotación.

Los datos lo muestran con claridad, de los 1,6 millones de personas empleadas en explotaciones agrarias, el 65,4% son hombres. En el caso de los titulares de explotación, existen en torno a dos hombres por cada mujer. Además, ellas se encuentran alejadas de la toma de decisiones: hay aproximadamente tres hombres que son titulares-jefe de la explotación por cada mujer en esta misma posición. Estos resultados indican que la mayoría de las mujeres titulares no realizan las funciones de gestión de su propia explotación y, cuando lo hacen, dirigen explotaciones más pequeñas que los hombres.

Por último, según las conclusiones del informe de ClosinGap, el potencial del teletrabajo para revertir la despoblación del medio rural es muy relevante, ya que el eventual retorno al medio rural en modalidad de teletrabajo de las personas que migraron a zonas urbanas, especialmente mujeres, supondría un importante impacto económico. Teniendo en cuenta los datos de personas que emigraron en 2019 del entorno rural al entorno urbano y sabiendo el porcentaje de población ocupada que teletrabajó en 2020, se estima que 13.300 personas podrían retornar al mundo rural de extenderse o facilitarse esta modalidad de empleo. Y eso generaría un efecto económico agregado de más de 170 millones de euros, el equivalente al 0,3% del PIB de una comunidad autónoma como Castilla y León, con gran presencia de municipios rurales.

Marieta Jiménez, presidenta de ClosinGap, ha destacado que “la aportación de este informe liderado por CaixaBank es inédita y clave en estos momentos para conocer la situación de precariedad laboral de la mujer en el mundo rural, así como su infrarrepresentación en la toma de decisiones de las actividades agrícolas”. Y concluyó: “Desde ClosinGap sumamos nuestros esfuerzos para superar los retos que tenemos por delante, conscientes del enorme potencial que tiene la mujer no sólo en el ámbito rural, sino en todas las dimensiones que contribuyen al crecimiento de nuestra economía y la transformación de nuestra sociedad”.

Fuente: www.diarioresponsable.com