• El sector agroalimentario absorbe más del 19% de las ventas al exterior de Castilla y León y es una de las actividades diana de los fondos europeos para la recuperación por su papel cohesionador en el ámbito rural de la región, con una importante presencia de empresas familiares muy vinculadas al territorio. La Comunidad es la que cuenta con más figuras de calidad de toda España

Según destaca la encuesta anual que la Asociación de la Industria Alimentaria de Castilla y León, – Vitartis – realiza entre sus socios, casi la mitad de los miembros de esta asociación culminó 2020 con un descenso en su facturación, un 18% consiguió mantenerla en niveles similares a los de 2019 e incluso un 32% logró aumentar esa cifra, mientras que un 87% del conjunto de las empresas adheridas a la entidad mantuvo o amplió su número de empleados en el complejo año de la llegada del Covid-19.

Si positivos resultan esos datos, no menos lo son los que encontramos en el capítulo relativo a las exportaciones. Y es que, la definida por el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural del Ejecutivo autonómico, Jesús Julio Carnero, como «la mayor despensa de Europa en productos de calidad», consiguió mantener su prestigio y su fortaleza en los mercados internacionales pese a las difíciles circunstancias que los envolvieron el año pasado.

Tanto es así que, frente a un descenso de las ventas globales de Castilla y León al exterior que ha afectado a los últimos cuatro ejercicios, la industria agroalimentaria ha conseguido conservar tasas de crecimiento en positivo, encadenando con ello, y pese al efecto Covid, cuatro años consecutivos de incrementos. En concreto, según las estadísticas del Icex, éstas crecieron el 7,7% en 2017; el 8,4% en 2018 y 2019, y del 5% entre enero y noviembre del pasado año.

Ese prestigio de la agroalimentación con sello castellano y leonés fuera de nuestras fronteras responde al buen hacer de sus compañías exportadoras, que el año pasado se elevaron a 1.800, según el Icex, lo que supone un incremento de casi el 3% con respecto a las que en 2019 sacaban sus productos al exterior. Así, estas industrias agroalimentarias -un 50% de ellas exportadoras regulares-, generaron en su conjunto un volumen de ventas de 2.400 millones de euros, cifra que supone el 19,2% del volumen total de exportaciones de la Comunidad -pese a que estas industrias sólo representan el 1,9% del total de empresas de la región-.

Según datos de la Junta de Castilla y León, el sector agroalimentario quedó integrado, al finalizar 2020, por 3.060 empresas que, aún suponiendo el 1,9% de las 160.199 totales contabilizadas en la Comunidad, representan el 10% de las empresas del sector de España. Estas 3.060 compañías, -que son el 26,6% del total de industrias manufactureras de Castilla y León-, sitúan a la Comunidad en la tercera posición del ranking autonómico por número de empresas agroalimentarias, en segundo lugar, en número de emprendedores agroalimentarios y en líder en productividad, con 62.000 euros por ocupado -frente a los 56.000 de la media nacional-.

En lo que al empleo se refiere, el sector agroalimentario suma más de 38.400 empleos en Castilla y León, que son el 29,8% del total del área industrial -según datos correspondientes a 2018 recogidos por la Junta-, un peso considerablemente mayor que en el conjunto de España, donde el empleo agroalimentario representa el 19% sobre el total industrial. Su facturación, por otro lado, ronda los 10.100 millones de euros y el sector aporta un 5% al PIB, mientras que los datos más actualizados disponibles estiman su VAB en 6.711 millones, lo que supone el 12,4% del regional y el 6,6% del agroalimentario del país.

Papel cohesionador

La importancia de la agroalimentación para Castila y León no se ciñe exclusivamente a las estadísticas económicas, sino que es más trascedente incluso en el ámbito social, ya que juega un relevante papel cohesionador en el ámbito rural de la región y presenta una fuerte vinculación con otro de los sectores clave para la Comunidad, el primario.

Entre sus potencialidades se encuentra la gran presencia de empresas familiares, muchas en el medio rural y que cuentan con una larga trayectoria intergeneracional; diversidad en el tejido empresarial, compuesto en su mayoría por microempresas, pero con presencia de empresas tractoras, altamente exportadoras, aunque con diferencias importantes dependiendo del tipo de actividad y del tamaño de la empresa, alto nivel de conocimiento en la industria agroalimentaria y en su vinculación con el sector agrario y ganadero -se cuenta con centros tecnológicos especializados en el sector agroalimentario, y con una variada oferta educativa (a nivel de FP y también universitaria)-.

Además, la industria enológica destaca con nueve denominaciones de origen: Ribera del Duero, Cigales, Rueda, Toro, Bierzo, Arlanza, Arribes, Tierras de León y Tierra del Vino de Zamora. Destacan también subsectores como la industria cárnica y los transformados y relacionados con los cereales, especialmente productos de molinería y sus derivados, productos lácteos y sus derivados, especialmente el sector quesero.

Precisamente, ese papel cohesionador convierte ahora a la agroalimentación en una de las actividades diana de los nuevos fondos europeos Next Generation EU teniendo en cuenta que ponen el foco, de un modo especial, en la cohesión y que también ésta es uno de los principales objetivos del plan de modernización que está llevando a cabo la Junta de Castilla y León.

Fuente: El Economista