Las diferencias entre las generaciones actuales y las antiguas son evidentes para cualquiera que se haya criado desde los años 80 hacia atrás. Las madres y padres de antes no necesitaban canguro, ni horario extra en el colegio, ni apuntaban a sus criaturas a actividades extraescolares para poder conciliar la vida laboral, familiar y personal. Esta conciliación se lograba con la colaboración de los familiares, el vecindario, abuelas y abuelos, hermanos y hermanas mayores, e incluso con las amistades. Todo el mundo echaba una mano cuando se necesitaba.

Salir a jugar a la calle y no volver hasta que oscurecía permitió crecer de manera más libre y autónoma. La infancia del pasado parece haber sido más sociable y con una vida familiar más importante y prioritaria que la de hoy.

Todo el pueblo era vigilante de sus niños y niñas, cada día merendaban en una casa diferente, entraban y salían de las casas con toda confianza: se educaba y protegía en común. Esta confianza en su entorno, también permitía sentir que el mundo era más seguro. La crianza en grupo era la mejor conciliación.

Como ahora ya no puede ser así porque aquellas familias tan grandes ya no existen y los pueblos sufren la despoblación, el Colectivo para el Desarrollo Rural de Tierra de Campos quiere colaborar en la conciliación laboral y familiar a través de un servicio de canguro totalmente gratuito para situaciones de emergencia o imprevistos. Solo tienes que llamar al tfno./983725000.