Profesores y alumnos de la Escuela de Artes Plásticas realizan una intervención en la Ruta Bordada utilizando los esgrafiados encalados.

Con el paso de los años se ha demostrado que lo que hacían nuestros antepasados tenía una razón de ser y que, en la mayoría de los casos, sus técnicas y formas de trabajar eran las acertadas. De esta forma, en los últimos lustros ha surgido una corriente que trata de recuperar todo el conocimiento de las personas mayores en los diferentes ámbitos de la vida y uno de ellos es la forma de construir y las técnicas que antaño se utilizaban.

En la provincia de Salamanca estaban muy extendidos los revocos en las fachadas y sobre todo los esgrafiados encalados, que eran los más tradicionales y más en la zona de la Sierra de Francia, ya que estaba muy cerca de la comarca de la Calería, donde se producía la cal.

Recuperar esta técnica y enseñarla a los jóvenes como una posible salida laboral es uno de los objetivos de la intervención que desde el pasado jueves y hasta ayer se ha realizado en San Miguel del Robledo por parte del director y dos profesores junto a doce alumnos de la Escuela de Artes Plásticas y Diseño de Salamanca.

Este pequeño municipio serrano, que cuenta con tan solo 52 habitantes, está creando una ruta urbana a través del municipio con diferentes intervenciones artísticas, y la que han realizado estos días alumnos y profesores forma parte de lo que muy pronto será la Ruta Bordada de San Miguel del Robledo.

Dicha intervención, como explica Luis Puga Oribe, profesor de Dibujo Técnico, lleva por título ‘El templo de las fiestas’ y pretende ser «un elogio a todos esos personajes de las fiestas salmantinas como son los charros, el tamborilero serrano…» en un tiempo en el que «llevamos más de un año sin poder celebrar ninguna fiesta». En este mural no falta «un entramado típico de pueblos como La Alberca con una balaustrada con un diseño del bordado serrano», representando de esta forma al templo de la fiesta charra.

La intervención se ha llevado a cabo en el depósito del Caño Dorao, un lugar a donde «en las fiestas del mes de mayo de San Miguel del Robledo, cuando se celebraba San Miguel chico, acudían gentes de los pueblos de alrededor en caballerías para merendar en esa zona, de ahí la pareja a caballo del mural», afirma el concejal de Cultura, Manuel Martín, quien está al frente de la Ruta Bordada.

Para realizar esta intervención, prosigue Luis Puga, han utilizado la técnica del esgrafiado encalado, de gran tradición en la provincia de Salamanca, que se realiza con mortero de cal y pintura a la cal. «Los albañiles contratados por el Ayuntamiento han preparado el soporte y sobre eso nosotros hemos realizado el diseño con los dibujos» que ahora se pueden ver.

El objetivo, señala el profesor, es que los alumnos de diferentes especialidades (uno de fundición, dos de escultura y el resto hasta doce de gráfica publicitaria) que han participado de forma voluntaria, «aprendan e utilicen la técnica del bajo relieve, que antes se utilizaba no sólo para decorar las fachadas sino también para realizar rótulos en tiendas serranas o dejar grabadas inscripciones para la posterioridad».

El saber utilizar esta técnica significa también «una oportunidad laboral» ya que entra dentro de «la arquitectura autosuficiente» y puede ser muy provechoso para los alumnos de gráfica publicitaria, «que pueden realizar cualquier diseño gráfico sobre estos revocos». Además, añade Luis Puga, «en Salamanca no hay oficiales que sepan realizar este tipo de trabajos y siempre se contrata a gente de fuera, o si hay personas que se atreven a realizarlos tras seguir vídeos de YouTube el resultado no suele ser muy acertado».

Asimismo, Puga explica que esperan seguir colaborando con el Ayuntamiento de San Miguel del Robledo, un municipio donde ya han realizado otras colaboraciones, para poder así utilizar diferentes técnicas que permita a los alumnos poner en práctica lo estudiado en la Escuela, «poder aplicar nuestros conocimientos a un trabajo real, ahora lo hemos hecho en una superficie de 60 metros cuadrados en dos plantas, algo que tiene su complejidad al tratarse de una obra real, aquí no se trabaja con maquetas como en las aulas, sino sobre una superficie real».

Junto a Luis Puga y los 12 alumnos también han participado en esta iniciativa el profesor de Química y Materiales Roberto de Prado González, ya que la utilización del mortero de cal es uno de los materiales tradicionales de la construcción y sus elementos también tienen que ver con la química; y el director de la Escuela, Alejandro Martínez García, quien asegura que desde que está en el equipo director una de las finalidades del mismo era «proyectar la escuela hacia afuera» y dentro de ese fin «llevamos los últimos años trabajando con Manolo Martín, pero la pandemia paró todo lo que teníamos planteado y llevamos año y medio sin poder hacer nada».

«Nuestro objetivo es que los alumnos vean el sentido de su trabajo, las aplicaciones que tiene, también dentro de la ciudad», añade el director, a la vez que señala que en esta ocasión se ha trabajado con un grupo limitado de alumnos por las circunstancias actuales, pero les gustaría recuperar las actividades extraescolares.

Con actividades como la que ayer concluía en San Miguel de Robledo, «lo que estamos haciendo es crear caldo de cultivo para seguir en esta línea, sobre todo con los alumnos de escultura, ya que los relieves no son muy conocidos y nos gustaría contar con espacios para hacer más cosas», pero sin olvidar otros ámbitos de estudio de la Escuela.

Fuente: El Norte de Castilla