• Víctor Muñiz extrae miel cruda natural de los Montes Torozos en tarros llenos de autenticidad y respeto con el medio ambiente

En gerundio y haciendo ruido con una miel cruda natural, sin calentar ni procesar, presentada sin artificios, únicamente extraída y envasada directamente de colmenares propios ubicados en los Montes Torozos (Valladolid). Es la carta de presentación de Zumbando, un proyecto apícola liderado por Víctor Muñiz con el apoyo incondicional de su mujer Sara y de su familia. Hace ya un lustro que este ingeniero de montes decidió embarcarse en el mundo de los enjambres con una pequeña producción, hecha de mucha verdad, procedente de 300 colmenas.

Apostó por una apicultura estante respetuosa con el medio ambiente que le ha reportado muchas satisfacciones en este tiempo. «Mi mujer es de Castromonte, una zona en la que o hay tierras de cultivo o monte abandonado. Quería aprovechar más las posibilidades del entorno. Hemos ido creciendo y haciendo cada vez mejor las cosas», sostiene.

Lanzaron su primera campaña en la primavera de 2015. Sus colmenas se alimentan de la naturaleza de este rincón de la provincia vallisoletana rodeado de encinas, robles, tomillo y jaras.  «Zumbando surge desde el corazón y digo esto porque surge por el amor a una tierra, la nuestra, tan deprimida y hostil por la climatología que nos caracteriza pero a la vez tan agradecida, ofreciéndonos productos tan extraordinarios como son las mieles crudas», afirma Víctor.

Sus «mieles honestas» como así lo define Muñiz, se distribuyen en cuatro tipo de mieles monoflorales: tomillo, lavanda, girasol y encina. A ellas se une una miel de mil flores, que concentra varios tipos de floración y que realizan según hayan ido las precipitaciones. «Normalmente se nos agotan antes de que empecemos a embotarla», comenta.  La otra incorporación a la gama es la miel cruda crema de girasol que ofrecen en dos formatos, 400 y 700 gramos.  «La cremamos con una máquina especial y queda con una textura untuosa, ideal para poder tomar con pan tostado».

Como producto natural que es, su miel tiene unos matices y aromas diferentes dependiendo de cómo haya sido el clima en esa campaña, algo que la hace única.

La extracción se realiza en frío preservando todas sus propiedades en si pequeño obrador, ubicado en la localidad vallisoletana de Castromonte, desde donde, empezaron a vender sus productos en tiendas especializadas. A lo largo de este tiempo ha dado el salto al entrar en las cocinas de algunos de los mejores restaurantes de la comunidad como Trigo (Valladolid) con una estrella Michelin o Lera (Castroverde de Campos, Valladolid) que ostenta dos Soles Repsol. Fuera de la región está presente en lugares como Montia, el restaurante que regentan Daniel Ochoa y Luis Moreno en San Lorenzo del Escorial.

También han colaborado con Rubén Valbuena, de Granja Cantragrullas, para la elaboración y comercialización de sus mieles en las tiendas de quesos Cultivo que se distribuyen en la capital madrileña.

Hidromiel, una bebida única

Durante el verano elaboran hidromiel, una bebida refrescante que gasificada de forma natural mediante segunda fermentación en botella, y aromatizada con lúpulo. «El hidromiel es la bebida más antigua que se conoce, y nosotros hemos adaptado esta bebida a los paladares de nuestro siglo. Ofrecemos dos variedades 15 Aguijonazos y 17 Aguijonazos».

Podemos disfrutar de los productos de Zumbando en la plataforma Correos Market o bien, en alguno de los puntos de venta que se reparten en la provincia vallisoletana: Mesetarios, Pastelería Zorita. Piripicio, Microbodega Urbana, Panadería Marcos (Medina de Rioseco), Carnicería Miguel Angel (Castromonte), La Giralda de Castilla (Matapozuelos), Los Quesos de Juan (Medina del Campo), Librería Alcaraván (Urueña) y Mi vino al gusto (Cigales).

Fuente: Diario de Castilla y León