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El pasado mes de marzo de 2026 marcó un hito en la lucha contra la exclusión digital en el corazón de nuestra comunidad. El Programa Ruralcyl, una iniciativa liderada por el Colectivo Tierra de Campos, ha finalizado su andadura con cifras que avalan una gestión ejemplar y una acogida social sin precedentes. Desde su puesta en marcha en octubre de 2024, este proyecto ha logrado formar a más de 1.800 personas residentes en pueblos de las provincias de Burgos, León, Palencia, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora.

La iniciativa, enmarcada en el programa Reto Rural Digital, ha contado con la financiación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, junto a los fondos Next Generation EU de la Unión Europea. Su objetivo principal: garantizar que la población rural, independientemente de su edad o situación laboral, tenga acceso a las competencias digitales necesarias para navegar en un mundo cada vez más interconectado.

Un proyecto con rostro humano y atención personalizada

La coordinadora de Ruralcyl, Susana Pérez Herrero, destaca la magnitud del desafío: «Se nos planteó un proyecto muy ambicioso, ya que había que formar en capacitación digital a un gran número de personas residentes en los pueblos de Castilla y León». Sin embargo, el éxito no solo ha residido en la cantidad, sino en la calidad de la intervención.

Susana Pérez subraya una de las claves del programa: la combinación de la formación grupal con la atención individualizada. «Disponíamos de tiempo para realizar una atención personalizada, la cual es muy necesaria y, sobre todo, ha sido muy apreciada por las personas participantes», explica la coordinadora. Esta metodología ha permitido que ninguna persona se quedase atrás debido a las particularidades de sus propios dispositivos o a sus diferentes ritmos de aprendizaje.

En total, se han impartido 151 cursos en 62 municipios de menos de 5.000 habitantes, demostrando que la innovación y el aprendizaje no entienden de códigos postales.


Formación a la carta: De la infancia a la veteranía

La oferta formativa de Ruralcyl se diseñó como un traje a medida para cada perfil. Los contenidos no fueron genéricos, sino que se adaptaron a las realidades y necesidades de los colectivos participantes:

1. Alfabetización y Uso Digital

Dirigido a dos polos generacionales. Para la infancia, se centró en el manejo de hardware y software básico, mecanografía y organización de archivos para las tareas escolares. Para las personas mayores, el enfoque fue práctico y táctil: desde aprender a configurar el móvil hasta navegar por Internet y utilizar redes sociales o servicios de mensajería para combatir la soledad no deseada.

2. Salud y Bienestar Digital

Con el curso de Apps de Salud, la población rural ha aprendido a gestionar su historial y citas a través de SACYL CONECTA, además de descubrir herramientas para el bienestar emocional y la estimulación cognitiva.

3. Relación con la Administración

Uno de los pilares fue empoderar a la ciudadanía en sus trámites oficiales. A través del Curso de Identidad Digital y Comunicación con las Administraciones Públicas, se enseñó el manejo de Cl@ve, el Certificado Digital y aplicaciones como Mi Carpeta Ciudadana o miDGT.

4. Máxima seguridad en el uso

Manejo protegido de los dispositivos con los cursos de Internet Seguro, donde se instruyó tanto a menores como a personas adultas en la prevención de fraudes, estafas y gestión de la privacidad.

5. Empleo y Creatividad

Para las personas en búsqueda activa de empleo, el programa ofreció formación en Portales de Empleo, gestión de identidad profesional y diseño de currículums. Asimismo, la curiosidad tecnológica se sació con cursos de Edición, Diseño e Inteligencia Artificial, y un innovador módulo de Ciencia y Tecnología (STEM), donde se utilizó la tecnología para la observación del entorno natural y la ciencia ciudadana.


Testimonios: El impacto real en el territorio

Más allá de los datos estadísticos, la verdadera huella de Ruralcyl se encuentra en las historias de quienes participaron en sus aulas rurales.

Ludivina Petra Alonso Curto, participante en Valderas (León), destaca lo útil y entretenido que le ha resultado: « He participado en cuatro cursos del programa Ruralacyl y he de decir que me ha servido muchísimo, he aprendido muchos temas que no sabía y me ha gustado bastante, vamos que se me ha pasado volando. Por ejemplo, había cosas de mi móvil que no entendía, y que me estaba dando problemas porque la pantalla se veía “rara”, y me enseñaron a solucionarlo. Me encantaría poder realizar más cursos de este estilo y seguir aprendiendo«.

A su vez, Vanesa Álvarez del Cano, colaboradora en la organización de varios cursos realizados en Wamba (Valladolid), destaca: «Veo esta iniciativa como algo muy positivo para el medio rural y, especialmente en pueblos pequeños, donde la población tiende a ser más mayor y suele tener bastantes dificultades a la hora de manejar el móvil. Os agradezco mucho que estéis siempre pendientes de nuestro pueblo para que podamos enterarnos de todo y recibir este tipo de formaciones tan necesarias«.

Por su parte, Valeriana Vidal San Juan, alumna del curso de alfabetización digital en Cotanes del Monte (Zamora), resume su sentir explicando: «Este curso nos viene fenomenal, nos saca de muchas dudas y aprendemos cosas útiles, como generar citas médicas en el calendario. Sobre todo, nos ayuda a perder el miedo a usar el móvil, porque se da un nivel adaptado y con tranquilidad».

Por último, María José de los Ojos San José, participante en Torrelobatón (Valladolid), pone en valor la cercanía del equipo docente: «Gracias a la atención individual pude descargarme una aplicación que había intentado instalar por mi cuenta sin éxito. A nivel grupal hubiera sido difícil, pero resolver dudas personales ayuda mucho. Cada móvil es distinto y esa atención viene genial».

Un paso firme contra la despoblación

La finalización de Ruralcyl no es solo el cierre de un programa formativo; es una declaración de intenciones sobre el futuro de Castilla y León. Al dotar a la infancia, a la juventud, a las mujeres y a las personas mayores de estas competencias, se están construyendo pueblos más resilientes y autónomos.

La digitalización se convierte así en un puente que conecta a la población rural con los servicios públicos, el mercado laboral y el ocio, reduciendo la brecha de oportunidades que a menudo separa al mundo rural del urbano. El Colectivo Tierra de Campos cierra esta etapa con la satisfacción del deber cumplido y el compromiso de seguir trabajando por un entorno rural conectado, formado y con futuro.